El génesis peronista

Heriberto “Pata” Jauregui Lorda nació en 1942 en la localidad de Carlos María Naón en el Partido de 9 de Julio. Su padre fue uno de los fundadores de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) en dicha localidad. Su militancia y vida van de la mano, una historia del peronismo.


-Yo me críe en un inquilinato, sin intimidad. Vivíamos 4 en un mismo cuarto, mi papá, mi mamá, mi hermano y yo. Un cuarto como este así y una cocina.-Heriberto alza sus dos brazos a mediana altura con movimientos circulares y señala la habitación, viste una camisa azul de manga corta y lleva una barba desprolija con algunas canas.

Corría el año 1951, Heriberto, de 9 años, caminaba junto a su padre las calles de Bragado, revolviendo cartones en busca de vidrio para vender. Uno de los empleados municipales, venía caminando de prisa y se acerca al padre de Heriberto.

-¡Juan!, ¡Juan!.-gritaba a lo lejos.

Juan y Heriberto se dieron vuelta rápidamente, el pequeño “Pata” vestía una remera blanca y estaba totalmente sucio por la tierra de la calle, al igual de su padre.

-¡Epa!, ¿Qué pasó?-respondió Juan.

-El intendente te esta llamando, dice que le tenes que prestar unos pesos a Perón.

-¿Que?, no tengo un peso partido y ¡que yo le tengo que prestar plata a Perón!.

-No se, el intendente me mandó a decirte esto. Anda a verlo.

Heriberto y su padre se dirigieron al gran edificio blanco de la municipalidad, de arquitectura moderna y con una serie de persianas de madera posicionadas simétricamente.

El despacho del intendente es amplio y todas sus paredes con resguardos de madera son blancos, el jefe comunal está sentado en su amplio escritorio de madera lustrada y tallado.

-Juan, veni acercate. Vos querías una casa, ¿no?-el hombre corpulento y de bigotes vistiendo un traje de paño gris lo miro de reojo parado mientras se paraba por detrás del escritorio.

-Si, pero claro.-titubeo Juan. A su izquierda Heriberto solo miraba unos papeles apilados por encima de la mesa.

-Vení, firma acá.-Juan comenzó a firmar una serie de pagarés del Banco Hipotecario Nacional.

-Bueno, en unos días tenes tu casa. Anda preparando todo para mudarte Juan.-sonrió el intendente y Juan tomó del hombro a su hijo.

***

-Trata de imaginarte lo que era eso, pasar de vivir en un cuarto. Donde te bañabas cuando podías con un fuenton. Llegamos y no sabíamos lo que era el baño. Para mis viejos fue más que un sueño. Un típico chalet californiano, con tejas, quien tenía tejas era rico. No era lo que necesitábamos los pobres, era lo que soñábamos.

 

Heriberto y sus amigos jugaban al fútbol con una pelota de trapo en las calles del barrio obrero, a uno de los chicos se le ocurrió la idea de escribirle una carta a Eva Perón. Según el “Pata” eran los chicos más humildes del pueblo y que por lo tanto eran los más “malandras” que pasaban casi todas las tardes en la calle.

 

-¿Y que le ponemos?.-dijo el Heriberto con inocencia mientras apoyaba sus rodillas sobre la pelota de trapo y miraba lo que dictaban sus amigos.

-Pone que somos pobres.-dijo uno de los pequeños que estaba a su lado con una remera a rayas cubierta de tierra, como su cara cara morena.

-¡Y que queremos viajar!.-exclamó Heriberto.

 

Corrieron en manada hacia el buzón rojo de forma cilíndrica ubicada en una de las esquinas del centro de Baradero. “Pata” se puso de punta de pie para poder acertar la carta en el buzón.

Pasaron 15 días y la policía buscaba al grupo de amigos por todo el pueblo. Un oficial que vestía un traje de gabardina azul con un cinturón negro por encima de la cintura se acercó a Juan que se encontraba afuera de su casa.

-Juan lo buscamos a tu hijo.-dijo el oficial con tono penetrante.

-¿¡Que!? ¿que mierda hizo?.-exclamó con sorpresa y se acercó realizando zancadas hacia adentro de la casa.

-¡No! ¡no hizo nada!, ¡es bueno!, ¡es bueno!.-gritó el oficial para detener al padre de Heriberto ante lo que podía ser una reprimenda.

El oficial cargaba con él una carta con la respuesta de Eva Perón, donde invitaba a todos los chicos pobres de Baradero a pasar unos días en la Capital Federal y para realizar un viaje hasta la Costa Atlántica.

***

-Fue como viajar a otro planeta. Para nosotros Buenos Aires era como ir a Pekín, nose Nueva York otro país. Ver tantos autos, tanta gente, tantas luces juntas. Una locura.

El viaje comenzó un verano a la mañana, salieron en tren hasta Rosario y luego hacia Retiro, ya que el tren realizaba ese recorrido. Según “Pata”, se olvidó del calor o del largo viaje, para él siempre será el mejor viaje de su vida. Heriberto y el resto de los niños vestían una camisa blanca y un pantalón azul de vestir con zapatos negros, habían sido regalados por la Fundación Eva Perón en conjunto con otras ropas de distintos estilos.

A lo lejos Heriberto puso su mirada sobre los molinetes donde se agolpaba un montón de gente, personas grandes de trajes grises, negros, azules, blancos.

-¡Son Perón y Evita!, ¡Está Perón y Evita!.-gritó Heriberto señalando desde la ventanilla del tren a toda la gente que se agolpaba en la estación.

Todos los niños del vagón cruzaron para el lado de Heriberto y miraron sorprendidos.

Los niños se acercaron, Perón era un hombre altísimo, vestía un traje gris y usaba un moño negro con lunares blancos, con su mano izquierda sostenía a Eva quien vestía un vestido azul con un estampado de flores y llevaba su pelo rubio recogido apenas podía mantenerse en pie, estaba escuálida y su piel tenía un tono blanco frío y su mirada estaba casi perdida, que vislumbraban sus ojeras oscurecidas.

-Bueno negrita, tranquila.-dijo Perón mientras Eva continuaba abrazando y besando a los niños que bajaban del tren.

***

-Fue una alegría inmensa, estaba con Perón y Evita, a quienes habíamos conocido por lo que leímos, cuando los escuchábamos, por nuestros papás. Igual me sentí un poco mal, Evita no estaba bien, y me di cuenta. Todos los que veníamos del campo nos dimos cuenta, porque nuestras viejas mostraban cierta fortalece corporal y al ver a esa mujer, que sentíamos que nos protegía tan débil, sostenida por Perón para que no se cayera, me sentí desprotegido.

De Retiro marcharon a conocer la Fundación Eva Perón, a lo que hoy es la Sala Eva Perón en la actual legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. Una amplia oficina con varios ventanales de más de dos metros de largo y las paredes recubiertas de maderas tallada a mano y lustrada. De allí al Congreso Nacional ha simular una sesión parlamentaria, todo un día recorriendo la Capital Federal cuenta Heriberto.

-Y a la noche volvimos a viajar pero a Chapadmalal.

A partir del 1946, Juan Domingo Perón profundizó su política de turismo social, que derivó en la puesta en marcha por parte de la Fundación Eva Perón, el complejo de hoteles sociales de Chapadmalal, localidad que se encuentra a pocos kilómetros de la ciudad de Mar del Plata.

Lo primero que hicieron “Pata” y el resto de sus amigos fue ir corriendo a través de la arena hasta el mar.

-Nunca vimos tanta agua junta en nuestra vida.-relata Heriberto mientras toma un té sentado en su pequeño patio y apoyado en la enredadera de una pared.

“Pata” corrió, se quitó la chomba blanca que estaba vistiendo y arremangandóse los pantalones de vestir, entró haciendo zancadas en la orilla y se sambuyó de panza al mar y comenzó a tomar el agua, no pasa ni un segundo que comenzó a vomitar lo que había tomado.

-¡Esta salada!.-gritó con cara de asco mientras otros de sus amigos también comenzaban a vomitar en la orilla el agua marina.

 

El pobre, pobre ha de morir

 

Heriberto se preparaba para uno de sus últimos días en la secundaria de arte y oficio, corría 1959 y el peronismo se encontraba proscripto, había asumido la presidencia el radical, Arturo Frondizi. Era 17 de octubre, Heriberto con sus compañeros de curso se disponen a entrar a la escuela en Baradero, uno de ellos, Carlos entra por el portón verde enorme del la vieja escuela al gritó: “Viva Perón, esta escuela ahora es de los trabajadores”.

Los estudiantes comenzaron a salir de clases, a modo de insurrección “Pata” pidió que no dejaran entrar a los profesores a las aulas y que cantaran la marcha peronista todos juntos.

-Vamos a tomar el colegio.-le dirigió la palabra Heriberto a uno de los porteros.

-¿y por qué?.-le respondió el hombre robusto y de baja estatura que vestía un mameluco gris.

-Porque es el día de la lealtad, vamos a tomar el colegio para protestar por la vuelta del General.-repuso con tono serio.

-Bueno “Patita”, cualquier cosa me chiflas.-sonrió el portero que lo ayudó a cerrar las puertas exteriores.

 

-Ese día me fui con bastantes amonestaciones, pero bueno el director era bueno con nosotros. También era peronista y fue franco con nosotros, compartía todo lo que hicimos, pero también lo ponemos en riesgo a él. Pero era Baradero, los milicos iban de vez en cuando y ni se enteraban de lo que hacíamos.-relata Heriberto.

La toma duró toda la mañana y la policía llevó a Heriberto hasta su casa, no fue detenido.

-¡Juan!, ¡acá te trajimos a tu hijo!.-exclamó uno de los policías afuera de la casa de los Jauregui Lorda, mientras sostenía al joven que vestía una camisa blanca y llevaba el pelo negro corto y engominado.

Juan vestía una camisa azul y miró sorprendido a la escena.

-¡¿Que mierda hiciste?!, ahora vas a ver.-exclamó.

-Gracias y disculpen muchachos.

-No te hagas problema Juan, pero que tenga cuidado con lo que hace.

La madre de Heriberto miraba desde la ventana del living, vestía un vestido negro con flores y por encima un delantal de cocina blanco. Padre e hijo se dirigieron adentro de la casa.

-¿Que mierda hiciste?, ¿sos pelotudo?.-gritó enfadado Juan. Detrás de Heriberto estaba su madre mirando atónita y por el umbral de una de las puertas el hermano de “Pata” miraba extrañado.

Juan se disponía a levantar el brazo derecho para castigar a Heriberto y rápidamente lo interrumpió.

-¡Es 17 de octubre papá!, ¡es 17 de octubre!.-exclamó con rapidez.

Juan se quedó mirando con zozobra y bajó lentamente su brazo, sus ojos marrones estaban completamente abierto.

-Tenes razón, me había olvidado.

Su madre del otro lado del living rió y le recordó que tenía un acto de la U.A.T.R.E por el 17 de octubre a modo de protesta.

La colimba

Heriberto estaba realizando los últimos meses del Servicio Militar Obligatorio en el Ejército Nacional Argentino en la Guarnición del Ejército de Junín. Era diciembre y la noticia que sorprendía en los cuarteles era que Perón intentaba retornar a la Argentina y se encontraba en ese momento varado en Brasil. 

Heriberto relata que esa mañana hacía mucho calor y los oficiales superiores los levantaron a todos los colimbas de la cama, “Pata” se puso su uniforme verde rápido y salieron corriendo en fila a formar al campo de entrenamiento. Uno de los Coroneles esperaba parado de forma erigida, vestía un saco verde musgo con una serie de insignias en su lado izquierdo del pecho y llevaba un sable en su cintura que sostenía con su mano izquierda.

-¡Soldados!.-gritó el Coronel y todos los jóvenes colimbas marcaron su posición erguida.-¡Se que están al tanto de las noticias!.

Todos miraron atentamente al Coronel que llevaba su gorra del Ejercito y un bigote recortado que vislumbraba algunas canas.

-¡Y se que todos ustedes son peronistas!.-rápidamente desenfundó su sable corvo.-¡Lean el sable!

El sable tenía la leyenda grabada “Tte. Gral. Juan D. Perón”, y allí el Coronel prosiguió a diagramar su plan. Consistía en tomar uno de los regimientos de Junín y esperar al retorno de Perón esa misma semana.

***

-Estuvimos dando vueltas toda una noche por el campo, ni nos acercamos al regimiento, armados y también cagados hasta las patas. Después Perón se volvió a España y nadie se enteró de nada. Pero esto lo hablaba después con mi viejo y jodiamos que ahí empezó mi militancia, siendo un sublevado peronista.-ríe mientras narra sobre su suceso.

 

La Plata: militancia y el nuevo hogar

Pata llegó a La Plata a estudiar Ingeniería Mecánica, ya en Bragado se había recibido de Técnico Mecánico en la Escuela Técnica de Artes y Oficios. A la par comenzó a militar en la Juventud Peronista de La Plata y junto a amigos de Bragado como el ex-diputado nacional, como Carlos Kunkel comenzaron a construir la Federación Universitaria para la Revolución Nacional (FURN), uno de los primeros nucleamientos de la tendencia peronista en la Universidad Nacional de La Plata, allí también apareció otro de sus buenos amigos que aún recuerda, Néstor “El Flaco” Carlos Kirchner. En 1971, Jauregui Lorda se recibió de Ingeniero y comenzó a dar clases en la universidad a la par que continuaba su militancia. Cuenta que un día unos hombres jóvenes, de traje y con barba lo fueron a ver a La Plata. Eran los miembros de una organización de Capital Federal denominada, Descamisados. Desde allí, Jauregui comenzó a trabajar en la capital, el principal objetivo de Heriberto era negociar la unidad con montoneros en La Plata.

Una tarde Heriberto viajó hacía La Plata y fue a visitar a su amigo y compañero, Kunkel. Pasó unas horas charlando con él y se hacía la hora para su reunión con los jefes de Montoneros en La Plata.

-Bueno flaco, me tengo que ir, ya se me hace la hora.

-Bueno, pero volvé Pata, hacemos algo de comer con los chicos.-Carlos ya estaba casado y con hijos, alguno de ellos corrían por el living mientras los dirigentes charlaban.

Pata se fue y caminó hacía las calles que le habían indicado, pasaron 10 minutos y un Citroen 3cv verde se acerca a la esquina donde esperaba Pata, dos hombres vestidos de negro y encapuchados bajaron de él, le pusieron un saco negro en la cabeza a Heriberto y lo metieron adentro del auto. El Citroen comenzó a dar vueltas por calles aleatorias para desorientar a Jáuregui, nadie hablaba. En un momento el auto se detuvo, le quitaron el saco de la cabeza a Heriberto y una luz blanca inundó sus ojos. Luego comenzó a ver el interior de un galpón y pensó: “yo estuve ya acá”.

-¡¿Que mierda haces acá?!.-exclamó una voz familiar que venía a metros de su espalda. Pata se dió vuelta y miró la figura de Carlos Kunkel acercándose a él.

-¿Que mierda haces vos acá?.-contestó Heriberto confundido por la presencia de Kunkel.

***

El peronismo retornaba al poder del Estado en 1973 con Hector J. Cámpora y como primer medida de gobierna levanta toda prohibición de que Perón sea nombrado y pudiera participar de las elecciones. Heriberto viajó a Bragado a visitar a su madre, su padre ya había fallecido hace unos años y la mujer de avanzada edad se encontraba sola con la inmensa casa. El mismo día que se iba de vuelta a La Plata su madre le pide por favor que no vaya a Ezeiza a recibir a Perón.

-No vayas hijo, no quiero que te pase nada.-le suplicó su madre, mientras ambos estaban sentados en la mesa de living. Ella apoyaba su manos sobre las de Heriberto.

-Mamá, tengo que ir.-contestó.

-No vas a ir, ¡basta!, ¡no vayas!.-exclamó y comenzó a lagrimear. Pata miró con preocupación a su madre y le prometió que no iba a ir a Ezeiza y que se iba a quedar en La Plata.

 

De todas formas, Heriberto viajó a Ezeiza a recibir a Perón junto al resto de sus compañeros, el pedido de los mismos para que fuera lo acató al instante. Ya cuando se acercaba a Ezeiza comenzaba el enfrentamiento entre el sector de López Rega con Montoneros, lo único que se escuchaban eran sirenas y gritos. El campo del aeropuerto era tierra arrasada, algunos oficiales infiltrados llevaban de pies y manos a jóvenes militantes, de las camionetas del Ministerio de Bienestar Social salían oficiales armados que disparaban al aire. Pata corrió desorientado hacia el barrio de la localidad de Ezeiza que estaba en las cercanías. Mientras corría entre toda la gente que escapaba de la policía, en una esquina se topó con su madre.

-¡Mamá!.-gritó Heriberto. Su madre lo miró sorprendido.

-¡Te dije que no vinieras!.-respondió la madre.

-¿Y para que mierda viniste vos?.-le preguntó Heriberto con un tono ofuscado. 

De Repente un móvil de la policía federal, un Torino azul y celeste, de el mismo bajaron dos efectivos que llevaban gafas oscuras estilo Ray-Ban Wayfarer, que arrastraron a Heriberto adentro del auto. 

Mientras los efectivos se llevaban al joven pudo decirle a su madre.

-¡Anda a buscarme mamá!, ¡por favor!.

Pata cuenta que ni bien lo llevaron a la comisaría los oficiales comenzaron a golpearlo con palos y a tirarle agua helada, la mañana siguiente su madre lo estaba esperando afuera y ambos se dirigieron hacía La Plata.

 

El exilio

Cuando se da el golpe de Estado de 1976 inmediatamente, Heriberto “Pata” Jáuregui fue cesanteado por el Dictadura Militar. 

-Se me cerró todo, yo tenía un laburo privado aca como ingeniero en una empresa y me vinieron a buscar. Así que con mi mujer y mi hija nos mudamos a Quilmes, donde conseguí laburo rápido.

Jáuregui estaba ordenando informes en las oficinas del Quilmes, una de las secretarias, una mujer de más de 50 años se acerca a él y le dice, hay un señor que te está buscando. Heriberto miró por la ventana un falcón verde estacionado y un hombre que vestía una campera de cuero negra sentado en el capó del auto.

-Decile que salí a comer, que esperen. Y mientras tanto yo salgo por detrás para que no me vean.

Heriberto corrió desesperadamente al estacionamiento trasero de la empresa tomó su auto y se fue a su casa.

Esa misma semana ya prepararon todo para irse a Brasil.

-Me tuve que ir, me habían destrozado un departamento acá en La Plata y me estaban buscando. No podía seguir acá, ya tenía familia además.-relata Jauregui mientras agarra uno de sus libros editados por la Universidad Nacional de La Plata, Sociedad y Entropía.

En Brasil nace su segunda hija e inmediatamente comienza a trabajar en una empresa industrial brasileña en Caixa Do Sul.

En la entrevista el gerente lo miraba extrañado a Heriberto sentado en su escritorio de oficio, usaba unos lentes de marco de nácar

 cuadrados y gruesos.

-¿Vos sos argentino?.-preguntó el brasileño frunciendo el ceño.

-Sí.-asintió con la cabeza tres veces.

-¿Ingeniero?.-siguió cuestionando esta vez abriendo los ojos.

-Sí…-dijo Jáuregui extrañado.

-¿Cuando puedes empezar?.

Jauregui sonrió y esa misma semana comenzó a trabajar en la fábrica como ingeniero, narra que a él le costó muy poco ser contratado, según el siendo ingeniero y argentino se te abrían todas las puertas y que muchos de sus compañeros como abogados no tuvieron tanta suerte.

La esposa de Jáuregui estaba embarazada de su segunda hija, y una noche comenzó a tener contracciones fuertes por lo que se dirigieron al hospital.

-Ahora el Doctor Carlos Cedro los va a atender.-tranquilizó la enfermera a la mujer.

Inmediatamente comenzó a escucharse un ruido de gente sorprendiendose, “oh!”,”¡clack!, bandejas de metal que caían al piso. Y de repente el doctor Cedro corría desaforadamente por los pasillos e intentó trepar el tapial que separaba el hospital de la calle.

-Saltó el tapial y se fue, era un compañero.-ríe el Pata acostado en su sillón blanco de gabardina de un cuerpo-escuchó que preguntaban por él y lo tuvimos que convencer que no lo íbamos a matar, Carlitos hoy trabaja acá en Ipensa.-continuó riéndose con su voz gastada y aguda.

-Brasil quedó como mi segunda patria, fue muy complicado volver. No puedo creer lo que pasó con Bolsonaro. Yo lo llegue a conocer a Lula Da Silva, yo era gerente de la fábrica y el delegado del sindicato, tuvimos que negociar muchas veces, era un tipo muy querido y respetado.

A su vez señala que en los años 80 en Brasil tejió buena relación con Leonel Brizola, un ingeniero civil y político brasileño, cuñado y protegido político del líder popular, Getulio Vargas. Quien llegó a ser gobernador de Río de Janeiro. 

En 1983, ni bien Raúl Alfonsín gana las elecciones y se da la vuelta a la vida democrática, Heriberto Jauregui Lorda retorna a la Argentina junto a su familia, narra que volvió en auto y en el momento que cruzó la frontera comenzó a llorar.

-Nunca lloré tanto en mi vida, creo que llore hasta llegar a Bragado.

El tercer gobierno peronista

Durante el gobierno de Carlos Menem en la Nación, el Pata comenzó a trabajar en el sector de obras públicas junto a Eduardo Duhalde. En 1995, Menem y Duhalde ganan la reelección, en diciembre de eses mismo año, Jauregui elabora un informe donde estipulaba que existió una defraudación por parte del Estado Nacional en sumas millonarias de dólares por obras en la provincia de Buenos Aires, la noticia fue escándalo antes que Menem asumiera su segunda presidencia. Fue a través de un estudio con la Fundación Capital.

-Lo primero que hicieron fue llevarlo y publicarlo en Clarín.-ríe Jauregui-yo hice ese estudio que lo que demostraba era que se había robado 22.000 millones de dólares.

Un fin de semana estaba en Bragado y debía viajar a reinaugurar la fábrica de Sancor en Chivilcoy, donde fue el Presidente y el Gobernador.

Dice que fue y se acercó hasta la planta, Menem vestía un traje gris plateado y estaba junto a Duhalde. Jauregui miraba atentamente al escenario.

-Bueno, hoy sería un muy buen día. Si no fuera por ese ¡estúpido!, ¡imbécil!, del ingeniero Jauregui Lorda.-exaltó Menem.

Todos comenzaron a mirar a Heriberto y unos de los asesores de Duhalde se 

acercó a él y le preguntó:

-¿Leíste el diario?

-No.-contestó sorprendido.

-Ah, leelo.

Esa misma semana Jauregui le presentó la renuncia al gobernador. Duhalde no la aceptó, solamente recibió la orden de que no hablara con los medios. Narra que durante ese año los periodistas de Neustadt, Mariano Grondona y Página 12 merodeaban por las oficinas donde trabaja el.

-Fui el primero que se enfrentó a Menem.-bromea el ingeniero que luego pasó a su último cargo en área provincial al mando de la Dirección General de Estadística de la Provincia de Buenos Aires.

-Después Eduardo fue el que realmente comenzó a armar en contra de Menem y ahí empecé a jugar yo, fui candidato a intendente en Bragado. Si bien perdimos esa elección eso me permitió quedarme con el Partido Justicialista de allá.

 

Mi amigo es el presidente

Kunkel y Jáuregui se dirigieron a un acto en el Ex Esma del Presidente de la Nación, Néstor Kirchner. Terminado el acto toda la comitiva volvió hacía Casa Rosada, en el Salón Blanco todos saludaban al presidente que vestía su saco azul cruzado abierto y unos mocasines marrones. Jáuregui se acercó a Néstor, vestía un traje negro con camisa celeste. 

-Eh!, patita querido. ¿Porque no me venis a visitar?.-lo rodeó con su brazo derecho.

-Y si vos me tenes que llamar,¡ vos sos el presidente pelotudo!-exclamó y toda la gente que estaba alrededor, secretarios, invitados, miraron fijamente la escena.

-¡Jaja!.-rió Néstor-Vos veni cuando quieras patita, Néstor lo apretó con su brazo contra el.

-Es raro que el presidente sea tu amigo, encima yo cuando lo iba a visitar era eso conmigo, me trataba como siempre. Nunca salió de ese lugar de amigo y compañero con nosotros.

Cuando Kirchner falleció, Jauregui pasaba el domingo con su familia y uno de sus nietos se acercó a él, sorprendido.

-Abu, abu, abu. Pone la tele, falleció Néstor.

-¡¿Que?!

Heriberto se quedó mirando atónito la televisión, no comprendía lo que sucedía, llamó a sus compañeros si lo que sucedía era real. Estuvo toda la tarde con los ojos desorbitados, sin comprender.

-Lo último que hice fue asesor a Néstor por el tema de Schoklender con lo de “sueños compartidos”, el me mandó a llamar y básicamente le dije que tenía que terminar con eso. Pasarle una topadora. El tiempo me dio la razón.

El “Pata” comienza a investigar sus libros de la biblioteca ubicada en un ropero donde empieza a buscar títulos, informes sobre su trabajo. 

Se vuelve a sentar y cruza una de sus piernas arriba del descanso del sillón.

-Yo ya estoy llegando a lo último. No me queda mucho en este mundo, pero estoy seguro que todo lo que me pasó en mi vida tiene que ver con una sola cosa. Tuve un hogar, a partir de ahí uno puede hacer de todo. 

Narra una conversación que tuvo Eva Perón, Ramón Carrillo y Miguel Miranda sobre el diseño de una política sanitaria con Juan Perón. Perón quería construir hospitales, Carrillo sostenía que sin vivienda no es posible una política sanitaria, el Presidente sostenía que no había plata para hacer eso. Mirando contestó que no se necesitaba plata para hacer casa, y allí surge la idea de las viviendas financiadas por el Tesoro Nacional a través del Banco Hipotecario Nacional.

-La casa es como el útero, es donde uno crece, donde uno se forma y sale al mundo. Esto casi seguro que ese es el principio de la Justicia Social, defender una sociedad que te dignifica en vida y no una que dignifica solo al poder.  

 

 

 

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delosperonistas
Editor Pablo Orbaiceta www.facebook.com/pali.orbaiceta twitter.com/palipueblo

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